sábado, 17 de julio de 2021

Sentimientos dignos a reflexionar: La culpa y la vergüenza

 


En primer lugar, vamos a repasar el concepto de sentimiento, pues quizás nos lleve a interpretarlo de manera incompleta o inadecuada.

La mayoría de los autores reconocen las emociones como 6: miedo, ira, asco, tristeza, sorpresa y alegría, también consideradas como emociones primarias.

Las emociones secundarias o sentimientos, son un estado de conciencia que motivado por un pensamiento, ha activado una o más emociones en nosotros. Veamos un cuadro de sentimientos (extraído de https://rinconpsicologia.com/lista-de-emociones-y-sentimientos, por Jennifer Delgado Suárez):

Sentimientos positivos

Sentimientos negativos

Sentimientos ambivalentes

  • Amor
  • Afecto
  • Compasión
  • Generosidad
  • Gozo
  • Júbilo
  • Esperanza
  • Admiración
  • Libertad
  • Logro
  • Justicia
  • Agradecimiento
  • Aceptación
  • Acompañamiento
  • Bondad
  • Apreciación
  • Benevolencia
  • Orgullo
  • Amabilidad
  • Alivio
  • Empatía
  • Integridad
  • Humildad
  • Apego
  • Aprobación
  • Concentración
  • Suficiencia
  • Armonía
  • Honestidad
  • Templanza
  • Tolerancia
  • Motivación
  • Felicidad
  • Firmeza
  • Fortaleza
  • Autonomía
  • Honorabilidad
  • Solidaridad
  • Optimismo
  • Satisfacción
  • Seguridad
  • Comprensión
  • Simpatía
  • Cariño
  • Pasión
  • Estima
  • Entusiasmo
  • Respeto
  • Paz
  • Placer
  • Compromiso
  • Fervor
  • Encanto
  • Competencia
  • Plenitud
  • Omnipotencia
  • Euforia
  • Éxtasis
  • Ilusión
  • Apoyo
  • Contento
  • Interés
  • Confianza
  • Alborozo
  • Cuidado
  • Dignidad
  • Enérgico
  • Vitalidad
  • Complacencia

  • Melancolía
  • Abandono
  • Aburrimiento
  • Abuso
  • Necesidad
  • Ausencia
  • Desmotivación
  • Susto
  • Amargura
  • Angustia
  • Agresión
  • Agobio
  • Vacilación
  • Ansiedad
  • Venganza
  • Valentía
  • Fastidio
  • Vergüenza
  • Vacío
  • Hastío
  • Hostilidad
  • Humillación
  • Menosprecio
  • Mezquindad
  • Temor
  • Terquedad
  • Terror
  • Traición
  • Molestia
  • Abrumado
  • Lástima
  • Manipulación
  • Fobia
  • Fracaso
  • Fragilidad
  • Frustración
  • Furia
  • Soledad
  • Imperturbabilidad
  • Parálisis
  • Rencor
  • Recelo
  • Pudor
  • Desprotección
  • Miseria
  • Pavor
  • Preocupación
  • Prepotencia
  • Pesimismo
  • Incongruencia
  • Pena
  • Pereza
  • Pesadumbre
  • Odio
  • Enfado
  • Engaño
  • Estrés
  • Perdido
  • Enjuiciamiento
  • Enojo
  • Envidia
  • Ofendido
  • Espanto

  • Entristecimiento
  • Estupor
  • Impaciencia
  • Desconfianza
  • Impotencia
  • Desconcierto
  • Incapacidad
  • Incompatibilidad
  • Incomprensión
  • Desventura
  • Indignación
  • Inestabilidad
  • Infelicidad
  • Inferioridad
  • Injusticia
  • Destrucción
  • Desamor
  • Insatisfacción
  • Inseguridad
  • Insuficiencia
  • Intolerancia
  • Irritación
  • Celos
  • Culpa
  • Censura
  • Cólera
  • Contrariedad
  • Dependencia
  • Depresión
  • Derrota
  • Desaliento
  • Desamparo
  • Desánimo
  • Desasosiego
  • Desconsideración
  • Abatimiento
  • Desconsuelo
  • Desdicha
  • Resquemor
  • Desencanto
  • Desesperación
  • Desgano
  • Desilusión
  • Desolación
  • Petrificación
  • Desorientación
  • Desprecio
  • Hambruna
  • Desprestigio
  • Desvalimiento
  • Devaluación
  • Dolor
  • Disgusto
  • Lástima
  • Desidia
  • Disforia
  • Exasperación
  • Remordimiento
  • Agravio
  • Obnubilación
  • Aflicción
  • Decepción

  • Nostalgia
  • Añoranza
  • Lujuria
  • Unidad
  • Atracción
  • Alarma
  • Asombro
  • Valentía
  • Alteración
  • Soberbia
  • Vulnerabilidad
  • Valoración
  • Tentación
  • Paciencia
  • Ambivalencia
  • Ternura
  • Deseo
  • Timidez
  • Tranquilidad
  • Arrepentimiento
  • Paranoia
  • Turbación
  • Frenesí
  • Confusión
  • Serenidad
  • Sometimiento
  • Sumisión
  • Sosiego
  • Rebeldía
  • Rechazo
  • Pertenencia
  • Compromiso
  • Dicha
  • Repugnancia
  • Resentimiento
  • Reserva
  • Persecución
  • Obligación
  • Ostentación
  • Excitación
  • Dominación
  • Extrañeza
  • Inconformidad
  • Incredulidad
  • Resignación
  • Indiferencia
  • Intrepidez
  • Intriga
  • Invasión
  • Impulsividad
  • Calma
  • Consuelo
  • Inquietud
  • Correspondencia
  • Curiosidad
  • Cercanía
  • Congoja
  • Titubeante
  • Desdén
  • Regocijo
  • Exaltación
  • Condescendencia
  • Ecuanimidad
  • Apatía
  • Inspiración
  • Seriedad
  • Trance
  • Obstinación
  • Arrojo
  • Perplejidad

Un sentimiento, por tanto, se refiere tanto a un estado de ánimo como también a una emoción conceptualizada que determina el estado de ánimo. Dicho de otro modo, la interpretación de algo: una palabra, un gesto, una imagen, un sonido, un olor... puede provocar un estado de ánimo emocional en un individuo; cada individuo tendrá una respuesta específica en función de sus experiencias previas o de los programas de su subconsciente.

En este sentido, afirmamos que el proceso de comunicación, tanto verbal como no verbal, va a provocar un estado u otro en cada uno de nosotros, independientemente de la intención del emisor del mensaje.

Una vez activada una emoción primaria, es muy difícil pararla, por eso hay que atenderla y gestionarla, dejando una huella difícil de borar en el subconsciente. En este Blog ofrezco una entrada para gestionar las emociones con el Método de Resolución de Conflictos.

Por eso debemos vigilar nuestras palabras, nuestros gestos o nuestras intenciones cuando estamos con los niños y las niñas, somos responsables de su salud mental y emocional, entre otras cosas.

No quiero enrollarme mucho en este tema, sólo quiero pararme en dos sentimientos que muchos autores, científicos y expertos en neurociencia ya nos están informando, y son la culpa y la vergüenza.

David R. Hawkings (psiquiatra, investigador, escritor, conferenciante) lo explica muy bien en su mapa de la conciencia, colocando la culpa y la vergüenza en la escala más baja y las que más daño hacen.

El Dr Eduardo Calixto González (médico cirujano, doctor en neurociencia, posdoctorado en fisiología cerebral, investigador, docente de la UNAM, escritor...) así lo afirma y lo alerta en muchas de sus conferencias. Veamos un extracto:


El Dr Mario Alonso Puig (doctor médico y cirujano por la universidad de Hardvard, experto en neurociencia, investigador, docente, escritor), expresa claramente que no hay que humillar a nadie y no hacer que nadie se sienta culpable (fuente: https://webdelmaestrocmf.com/portal/mario-puig-no-humilles-a-nadie-y-no-hagas-que-nadie-se-sienta-culpable).

David Montero Bosh (profesor de filosofía de enseñanza secundaria, autor de diversos trabajos en revistas especializadas), expone en un artículo su criterio: "La ambigüedad de la culpa y la vergüenza y las técnicas de dominación".

No quiero seguir exponiendo la importancia y necesidad de impedir en todo momento utilizar estos sentimientos en otras personas como forma de querer conseguir cambios, porque nada más lejos, conseguiremos estados emocionales que van a perjudicar muchísimo a la persona, y en caso de ser un menor de 12 años, se va a grabar en el subconsciente lesiones más fácilmente que en el adulto, difíciles de corregir, que le van a condicionar su futuro.

El sistema educativo tradicional se ha basado en conseguir resultados a través de emociones negativas, castigos, recompensas... cuando ya se ha visto y se está viendo ya sobradamente, que los resultados son mucho más amplios y con muchos más beneficios, cuando se trabaja en base a sentimientos positivos.

Nadie dijo que fuera fácil, pero debemos seguir intentando mejorar nuestro entorno, porque somos los responsables; los niños y las niñas nos necesitan.







 

jueves, 13 de mayo de 2021

Cuidado, niños creciendo. Vigilemos sus emociones


Muchos me han preguntado que por qué es tan recomendable este libro de juegos para padres, educadores o docentes. Y realmente el título puede dar lugar a una interpretación incompleta.

El título del libro podía haber sido “cuidado, niños creciendo. Vigilemos sus emociones”, pero como el aprendizaje real en la infancia se crea básicamente a través del juego, ya sea reglado, espontáneo o a través de las experiencias de cada momento, opté por “Atención, niños jugando”, con la relación subconsciente entre juego y aprendizaje de la infancia vinculado siempre con las emociones.

El libro está creado en base a muchos estudios de investigación de innumerables autores en base a la neurociencia, neuroeducación, educación emocional… muy reconocidos (Manfred Spitzer, Ken Robinson, Anna Forés, César Bona, Eduard Punset, Carlos González, Carlos Espinosa, Daniel Goleman, Cecilia Ramos, Steve Bhaerman, António C. Rosa Damásio, Pablo Fernández Berrocal, Rafael Bisquerra, Roberto Aguado, Paul D. MacLean, David A. Sousa, Tomás Ortiz…y un largo etcétera), donde se han recogido todas las ideas principales y se ha sintetizado en la realidad, en la práctica del día a día y en lo que SÍ FUNCIONA.

Se tratan muchos temas y puntos necesarios hoy en día para tener en cuenta, por lo que el libro se transforma en una guía básica y sencilla para padres, docentes, acompañantes, educadores… y cualquier persona que esté cerca de un niño o una niña, incluso para entender a "tu niño" o "tu niña” interior. Así las familias con las que trabajo pueden entender mi metodología y mi enfoque pedagógico.

Los temas que se tocan en el libro son:

INTRODUCCIÓN

1. Cambio de paradigma 

2. Educación  

3. Aprendizaje

4. Enseñanza

4.1. Exámenes

5. Coherencia

6. Emociones

6.1. Las madres

6.2. El poder de la palabra

7. Conflictos

7.1. Método de resolución de conflicto emocional con mediador

7.2. Método de resolución de conflicto emocional sin mediador

7.3. Los niños como mediadores

7.4. Aplicación práctica para un entorno escolar 

7.5. El perdón

8. El miedo  

9. Tiempo

10. Deporte

11. Juego

11.1. Ganar o perder

11.2. Los juguetes

12. Actividad física

12.1. Actividad física en niños

13. Competición

14. Consumismo

15. La socialización  

16. Castigos y premios

     16.1. Prohibiciones

17. La nutrición

18. La violencia entre iguales. bullying 

19. La educación física

20. Enfoque del sistema educativo actual

21. Cómo jugar

21.1. Precedentes en los juegos 

21.2. Niño difícil, historia difícil

22. Crea tu realidad

23. Bibliografía consultada

24. Referencias utilizadas

domingo, 1 de diciembre de 2019

La importancia del cariño




Las emociones primarias (miedo, ira, tristeza, asco, alegría y sorpresa) son necesarias para salvarnos la vida y protegernos. Que estas emociones sean útiles, prácticas y positivas para nosotros y nuestro día a día, deben durar un momento, un instante, lo justo para "salvar la vida". Este proceso lo controla y gestiona la amígdala, por tanto la sangre está en la amígdala mientras dura el "peligro" o la "situación interpretada como peligrosa" o momento de estrés.

Si las emociones perduran en el tiempo, esta situación se vuelve patológica, generando procesos bioquímicos en nuestro organismo, alteraciones metabólicoas, fisiológicas, psicológicas...

Las emociones primarias son un recurso necesario que tenemos que nos salva la vida, por tanto no debemos redundar en ellas: el miedo no debe perdurar en el tiempo, la ira no debe de ser constante, no debemos estar siempre alegres..., pues nos desequilibraría.

Para tener un adecuado estado de salud, debemos estar en equilibrio, y el pensamiento es uno de los causantes de muchos problemas que, la mayoría de las veces, no son reales (no han pasado, no pasan y nunca pasarán), provocando emociones de forma constante.

Tengamos en cuenta que cada película que vemos, cada video-juego que jugamos, cada serie de TV que vemos, cada noticia que leemos-vemos-nos cuentan, etc., están activando de forma constante a nuestra amígdala, provocando estados de desequilibrio bioquímicos constante, evitando que funcione de forma óptima nuestro hipocampo, nuestro cerebro prefrontal (atención, ver las cosas con perspectiva, tomar decisiones, aprender, creatividad...). Todo esto provoca ciertas patologías, enfermedades, pensamientos recurrentes, insomnio...

Recordemos que EL MIEDO YA NO EDUCA, LA IRA YA NO EDUCA. Por lo que dejemos de enfadarnos constantemente por todo o castigar por actitudes o conductas negativas, como si eso solucionase algo. El castigo o la ira corrige ciertas actitudes (con muy poca duración), pero con consecuencias negativas tanto para la persona que lo recibe como para la persona que lo emite: evitemos castigos, evitemos gritar...

USEMOS EL CARIÑO

Es increíble ver diariamente cómo se consiguen las cosas con el cariño (tono de voz, palabras, consecuencias reparadoras de actitudes inadecuadas...). Invito a que provéis, merece la pena.

Todos los neurocientíficos ya coinciden en que el cariño es la única manera de poder evolucionar. Os invito a que veáis al Dr Mario Alonso Puig, uno de los muchos grandes comunicadores en esta materia (aunque cada vez hay más investigadores y profesionales estudiando y aportando con todo tipo de estudios, trabajos, ponencias, libros, tesis...).


Cómo orientar nuestra realidad docente

Mario Alonso Puig explica algunos términos básicos en nuestra realidad educativa, tanto para padres como para docentes.

Las 6 motivaciones principales (Duración 2:22)

Las 2 inteligencias: Intrapersonal e interpersonal (Duración 1:41)

Cómo enfrentarse a nuevas situaciones y miedos (Duración 4:46)

La importancia del estado de ánimo del alumno y del docente (Duración 6:25)

Los mecanismos del estrés: Supervivencia y Adaptación (Duración 12:12)






Fuentes:

Gestión emocional

https://www.youtube.com/channel/UCgr_vKqokZoTYPqokyZMzwQ/videos


La estabilidad emocional depende de:
  • Mis experiencias previas desde la etapa intrauterina. 
  • El contexto donde haya crecido y desarrollado. 
  • De la cultura donde viva. 
  • Creencias de mi madre, padre y de quienes me rodean (por este orden). 
  • Las personas que han estado junto a mí sobre todo hasta los 13/15 años. 
  • Traumas no superados de mi infancia y durante mi vida. 
  • Un autoestima no suficiente (no está al 100%). 
  • Una personalidad inestable. 
  • Un apego inseguro durante la infancia. 
  • Falta de cariño (cada persona requiere un grado de cariño).
  • Sentirse aceptado como uno es por quienes te rodean. 
  • Sentirse respetado en el hogar y entorno próximo. 

Me afecta y condiciono mis acciones por:
  • “El qué dirán”. 
  • Qué pensarán de mí. 
  • Cuando se ríen de mí. 
  • Cuando juzgan una acción o un pensamiento.
  • El querer estar “siempre a la altura” cuando no me apetece. 
  • No mostrar mi verdadero “yo”, por miedo a... (que se rían, no guste...). 
  • Querer aparentar algo que no soy… 

Aprendo conductas sin quererlo de:
  • Personas afines (familiares) y no afines (cuidadores, monitores...).
  • Son como programas o conductas que se desarrollan en mi vida adulta, de forma consciente o inconsciente, pues mi cerebro tiende a repetir o a atraer lo que más nos gusta o lo que más odiamos (por Ley de atracción), pues el cerebro pone énfasis en las emociones (que son las que nos salvan la vida). Esto está gestionado por el Sistema Reticular Activador Ascendente (SRAA) situado en el tronco del encéfalo. 

Emociones no expresadas, emociones aparcadas esperando a salir: 
  • Las emociones no expresadas y mal gestionadas en mi infancia, siempre van a salir en mi vida adulta. Si las reprimo van a afectar y a condicionar mi vida, teniendo miedo a ciertas situaciones, rabia a otras (incluso sin ser consciente del porqué, pues está reprimido u olvidado -el cerebro me protege de daños del pasado-); desarrollando conductas específicas; mi cerebro me va a proteger siempre, incluso desarrollando enfermedades ante diferentes situaciones, por ejemplo: miedo a las alturas porque de bebé me lanzaron “jugando” a lo alto; miedo a bucear porque una vez me escurrí en la bañera de bebé y casi me ahogo - y mi madre ni me lo había contado pues no le dio importancia-, rabia cuando escucho gritos, pues mis padres discutían mucho siendo yo una niña, migrañas en otoño, pues en casa de mis padres en otoño había que pagar muchas facturas y mi madre se ponía a llorar cada vez que recibía otra factura, etc. 

Mis perros guardianes me protegen: 
  • Los perros guardianes son las emociones que afloran de mí cuando mi cerebro percibe una situación como amenazante o peligrosa. Es mi defensa, mi protección, mi salvavidas. Por eso debemos actuar con empatía, permitiendo y acompañando esas emociones para que sean expresadas, que salgan y el sujeto vea que no hay peligro, que no pasa nada, que tampoco pasa nada por expresar emociones. 
  • MÁXIMA: Todo lo que estropeemos debemos repararlo y/o compensarlo. Debemos ser responsables de nuestras acciones siempre. Por ejemplo, si pegamos o insultamos, debemos arreglarlo y repararlo. 

Permitamos expresar emociones: 
  • BAJO 2 PREMISAS: NO hacerse daño y NO hacer daño a nadie (gritar a un cojín o sudadera, pegar a un colchón o colchoneta…). 
  • USEMOS A LOS MEDIADORES: Bajo la máxima del “cariño”, para que el cerebro no interprete jamás un ataque y nos saque a “los perros guardianes”:
Utilizando el
con base en el CARIÑO 
y por tanto en el respeto.





Fuentes: