lunes, 9 de mayo de 2016

Las fases de la actividad física


La práctica de actividad física engloba distintas etapas que pueden llevar asociados riesgos dependiendo del nivel en que la persona incluya su desempeño. Diferenciamos 4 fases de desarrollo en evolución paulatina y ascendente, es decir, la persona pasará de una a otra de forma consciente, mas le resultará difícil de controlar a partir de la tercera fase, ya que serán el sistema neuroendocrino y subconsciente quienes demanden la actividad física.
Si tu objetivo es un estado óptimo de salud, mi recomendación sería mantenerse en la segunda fase, y evitar pasar de 20 minutos diarios de actividad:

Primera fase
La actividad física se realiza exenta de motivación. El único argumento es social o un primer intento por mejorar la salud. El cuerpo no demanda actividad como tal, pero la persona decide efectuarla.
Segunda fase
Cuando la rutina de trabajo se convierte en hábito. El cuerpo empieza a demandar hacer ejercicio. La persona se encuentra cómoda y motivada haciendo la actividad. Regula su intensidad, controla postura y respiración. Se tiene control sobre la actividad y se modera en armonía con el organismo. El resultado del ejercicio proporciona placer (endorfinas) que la mente y fisiología agradecen. Las rutinas de ejercicio no pasan más de 20 minutos diarios (o cada 2 ó 3 días). Al rebasar los 20 minutos a 30 minutos se pasa la siguiente fase, en la cual el cuerpo entiende que se le pide rendimiento.
Tercera fase 
Cuando el hábito del ejercicio se transforma en una superación de objetivos y de rendimiento. La persona desea más intensidad u otras metas. El cuerpo demanda más vigor o tiempo de trabajo. La actividad física saludable se transforma en rendimiento físico. Se establecen nuevos retos. Aparece una actitud de medición con otras personas, se compran y consumen productos destinados a la realización de la actividad física (pulsímetro, ropa específica de entrenamiento, aparatos de entrenamiento…). Incluso puede iniciar una modalidad de deporte individual o colectivo de forma amateur. El ejercicio continúa proporcionando placer… ampliado (endorfinas, encefalinas, serotonina), implicando emociones y pensamientos. Empieza a cobrar fuerza la competición a un nivel menor. La práctica generalizada de deportes está dentro de esta fase.
Cuarta fase 
El individuo se encuentra en la cuarta fase cuando la actividad manda sobre la mente y el control consciente de la persona. Esta fase la considero de difícil retorno. Implica rendimiento y competición, ya sea amateur o de élite. La tendencia siempre será hacia el alto rendimiento, superación de marcas, ser mejor que otros, o el mejor… La vida de la persona y sus expectativas se centran en exclusividad en la actividad o deporte. Esta fase puede resultar peligrosa sin supervisión profesional adecuada. Puede provocar desajustes físicos, psíquicos, fisiológicos y emocionales.


Normas básicas para la práctica de actividad física con el objetivo de salud

Realizar una actividad física con un objetivo saludable es muy sencillo. A continuación describiré algunas orientaciones basadas en mi experiencia profesional y conocimientos, obviamente opinables, que otro profesional puede corroborar o censurar, mas tú deberás ser quien decida y juzgue en base a tu experiencia.

Las siguientes son normas básicas y generales que tú mismo puedes ir regulando, los riesgos son nulos o mínimos (expuesto de forma más extensa en el libro):
  • Actividad individual, sin compañía. Cada persona posee un cuerpo de complexión diferente y características específicas, un ritmo de trabajo determinado, distintas motivaciones, intereses y demandas… La atención de la persona debe de estar focalizada en su cuerpo e integrar sus mensajes. Un compañero puede distraernos con su conversación o aumentar o ralentizar nuestro ritmo, intensidad, tiempos de descansos… perjudicando nuestro desempeño.
  • Respiración. Debe resultar cómoda, no forzada.
  • Actividades a realizar: La actividad física más saludable y natural en el ser humano es caminar (mayormente en mujeres). Es la única actividad que no produce desgaste articular, si no se abusa en intensidad y tiempo (>20’), que complementa y energiza perfectamente todos los sistemas corporales. Si andar no te resulta una actividad atractiva, una segunda alternativa es el uso de pesas (más recomendado para los hombres) o el trabajo de musculación. Para trabajar en la segunda fase no necesitas ningún aparato, puedes usar tu propio cuerpo y un poco de imaginación (en el libro ofrezco algunos ejemplos).
  • Tiempo de actividad: El cuerpo siempre tenderá a adaptarse al ritmo que tu impongas, pero no sobrepasar más de 20 minutos en cualquier tipo de actividad es el tiempo óptimo, si no tendríamos que hablar de rendimiento. 10 ó 12 minutos diarios sería un tiempo ideal (en el uso de pesas puedes llegar hasta los 20 minutos), aunque recuerda que debes aprender a conocerte y autorregularte.
  • Intensidad del ejercicio. La intensidad es el grado de fuerza o energía con que se realiza la acción. La intensidad la controlaremos por medio de nuestras pulsaciones o sensaciones. El ejercicio nunca debe sobrepasar el 75% aprox. de tus pulsaciones máximas, de lo contrario trabajarías en modo rendimiento. Las pulsaciones máximas de una persona se calculan por la operación general de: 220 pulsaciones, menos la edad del individuo (si yo tengo 41 años, mis pulsaciones máximas serían (220 – 44) 176 pulsaciones por minuto o ppm; por tanto mi 75% serían 132 pulsaciones que no deberían se ser sobrepasadas si mi objetivo es salud).
  • Agujetas. Las agujetas son un indicador de que se ha realizado más actividad de la que un grupo muscular estaba preparado. Las agujetas son microrroturas de las fibras musculares de un músculo al que no se le ha dado tiempo a recuperar.
  • Flato. Es un dolor punzante producido por un aporte insuficiente de sangre, y por tanto de oxígeno al diafragma (músculo que regula la respiración), produciendo fatiga muscular. Otras teorías dicen que el estómago roza con el peritoneo (membrana muy sensible que rodea al estómago y las vísceras) y éste se irrita produciendo dolor. Tener en cuenta que el dolor es un testigo que indica que algo no va bien. Para evitarlo bajamos la intensidad del ejercicio, y controlamos la respiración (cómoda, fluida y alternando alguna respiración profunda). Si se realiza la actividad con una intensidad adecuada a cada uno no debería de producirse flato (por eso la importancia de que cada uno realice su actividad física, sin compañía).
  • Control postural. Trabajar contemplando la cinestesia personal. La cinestesia es el conjunto de sensaciones de origen muscular o articular que informan de la posición de las diferentes partes del cuerpo en el espacio.
  • Concentración: Cuando realizamos una actividad debemos focalizar toda nuestra atención en su desarrollo. Nunca debemos llevar consigo ningún elemento distractor (aparato electrónico, música, móvil…). Tiene que ser un tiempo de dedicación exclusiva para nuestro propio bienestar. Es imperativo que nos comuniquemos con cada una de nuestras células corporales y órganos. Una acción que equilibra nuestra mente y nuestro cuerpo. La concentración es uno de los aspectos más importantes que personalmente considero.
  • Estiramientos. No son fundamentales, aunque al hacerlo el resultado siempre debe ser placentero, nunca doloroso. El nivel de flexibilidad dependerá de muchos factores, pero es una buena forma de aportar y facilitar elasticidad a las fibras musculares trabajadas, y liberar algunas contracturas leves.
Ten en cuenta que una actividad física con objetivo de salud debe ser individual, personal. Si realizas una actividad física social con objetivo de salud es más complicada gestionarla con el objetivo de salud, porque desajustas tus intensidades, tiempos de descanso, volumen de actividad, tiempo de actividad… alejándose de la salud (cada persona tiene unas demandas y necesidades muy distintas). A esta actividad física social (interactuación con otros individuos) se la considera juego (diversión y aprendizaje, más sencillo de gestionar) o deporte (rendimiento y competición, más complicado de gestionar y dependiendo en la fase que te encuentres). De cada uno depende el objetivo que quiera conseguir.


sábado, 2 de abril de 2016

La educación emocional en los niños


La inteligencia emocional vs educación emocional

Inteligencia emocional” se acuña en 1990 por Mayer y Salovey, aunque esto ya proviene de Aristóteles, que la define:
“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” (ética a Nicómaco).
Daniel Goleman fue un psicólogo y escritor que se hizo famoso por difundir la inteligencia emocional. Publicó su primer Best Seller en 1995.

Según Roberto Aguado (psicólogo y profesor-tutor UNED), la inteligencia emocional es saber escoger la emoción adecuada (mejor opción emocional entre todas las posibles) en un contexto concreto, un momento concreto y con la intensidad oportuna.
Las emociones no son razonables…son emociones...
muy difíciles de controlar en su fase aguda.
En todo tipo de situación que se salga de tono, aparecen las emociones, LA RAZÓN SIEMPRE IRÁ POR DETRÁS DE LA EMOCIÓN, por eso podemos aseverar que la inteligencia emocional no se ajusta a la realidad deseada… porque quedan muchas cosas pendientes a resolver, hay que ir más allá.

¿Qué pasa con esas emociones que tengo en un momento determinado? ¿Me las guardo? ¿Las saco?
Si tengo tristeza, ¿me la tengo que reprimir?
Si tengo rabia, ¿la tengo que controlar?
Si tengo miedo, ¿evito expresarlo?
Todas las emociones que no expresen en el momento cuando surjan, 
van a salir en cualquier otro momento; 
al igual que si pretendemos retener el agua, 
tarde o temprano buscará una salida natural.

Las emociones no se pueden castigar, prohibir o razonar, son una respuesta adaptativa del cerebro límbico, la razón no puede controlarlas; es necesdario expresarlas, y posteriormente ya se puede razonar. Sólo podemos indagar su origen cuando ésta ha cesado su fase aguda.


Educación emocional

La educación es responsabilidad de los padres, pero actualmente los padres no tenemos un estándar educativo donde haya unificación de criterios en la educación emocional, puesto que hemos aprendido a reprimir nuestras emociones, principalmente por la consideración social (evitamos llorar en público, gritar, golpear a un objeto...).

Las emociones no hay que frenarlas, ni siquiera hay que reconducirlas, simplemente deben salir, puesto que ha habido algo que las ha iniciado, y es la interpretación de ese algo lo que ha producido esa reacción.

Muchas veces la persona no es consciente del por qué se ha enfadado, casi todo lo rige el subconsciente, que es el que maneja nuestra realidad (la mayoría lo rige el cerebro límbico y el reptiliano) y gestiona nuestra supervivencia (somos individuos biológicos).

En el adulto, las emociones están ligadas al razonamiento, a la corteza cerebral y, por tanto, a todas las consideraciones aprendidas en el individuo (cultura, tradiciones, formas de pensar, formas de responder ante un estímulo, contexto sociocultural, estado emocional materno y paterno, etc.). Es por este motivo por el que la educación emocional se tiene que dar antes de la adolescencia, que es cuando el individuo de forma biológica ya es adulto y su cuerpo junto con sus conexiones neurológicas ya están formadas.

La educación emocional empieza a darse antes de que el bebé haya sido concebido, en los padres, pues en las células genéticas de los padres hay una información que será transferida al bebé (epigenética).

La educación de un niño es la base de toda sociedad, es el pilar de la humanidad.
¿Qué realidad quieres? Pues prepara a un niño para que la provea.

Podemos acompañar al niño para que exteriorice sus emociones de forma adecuada y sin dañar a nadie, puesto que las emociones mal enfocadas dañan a quienes están al lado o las percibe de forma inadecuada. Recuerda que cuando el niño crece y su neocórtex ya está formado, los aprendizajes y experiencias ya están adquiridos.

Si a esto le sumamos que todo individuo tiene una carga epigenética, y que el contexto donde crezca y se desarrolle le va a influir, es más urgente aún que haya un control y gestión emocional adecuado.
Las Emociones que más daño hacen si no se gestionan de forma adecuada suelen ser las de miedo y rabia. Es necesario aprender desde la infancia a expresar emociones hacia las cosas, nunca hacia las personas (método de resolución de conflictos).
Por mucho que se tape una herida, ésta sigue estando. Para curar una herida hay que tratarla; a veces duele, y el dolor hay que expresarlo, porque es el único camino para poder sanar.
EXPRESEMOS LAS EMOCIONES SIN LIMITACIONES Y SIN DAÑAR A NADIE.

Todo comportamiento violento tiene un origen… un para qué...
…Desde que nacemos acumulamos emociones no expresadas, que si no son expresadas saldrán de una forma u otra… sino nosotros, nuestros hijos... nuestros nietos… ES HORA DE PARARLO.

En la película, “ejecutivo agresivo”, protagonizada por Adam Sandler y Jack Nicholson, explica muy bien un ejemplo de una persona agresiva explosiva:
Existen dos clases de seres agresivos, explosivos e implosivos. El explosivo es aquel que se comporta como un energúmeno cuando una cajera le regatea una bolsa. El implosivo es aquella cajera que permanece callada día tras día, y acaban pegándole un tiro a todos los que están en la tienda

¿Por qué somos violentos?

Porque así lo hemos aprendido desde que nacemos: La violencia siempre ha estado y está justificada, indiferentemente del motivo que lo ha generado… 
todo es lo mismo en escalas diferentes (desde una nalgada “insignificante”, un pequeño insulto... hasta un asesinato, sólo cambia la intensidad).
Hay otras maneras de corregír actitudes, porque la violencia siempre atrae más violencia, aunque en ese momento no se pueda ejercer… cada acto violento o agresivo (ya sea de forma verbal o físico) se acumulan en el subconsciente de cada persona, que si no se expresa de forma adecuada, esto evoluciona de forma muy variada (rabia acumulada, enfermedades…).

Cada vez que alguien “me haga sentir mal” por cualquier motivo tengo que darle la oportunidad de que me explique del por qué de su actuación, porque quizás antes hice yo algo que hice sentir mal y no fui consciente de ello.

Si mis emociones las expreso hacia las personas cuando estoy mal, cargo sobre ellas y lo único que hago es aumentar y acumular más conflictos…
Aprendamos a sacar TODAS NUESTRAS EMOCIONES hacia las cosas (gritar o golpear un cojín, almohada, saco de arena...saltar...)… Paso1º del método.
Una vez que se le activa en una persona la agresividad o violencia es muy difícil detenerla, una cosa lleva a la otra, un insulto a otro, un golpe a otro… es una cadena de acontecimientos.
Estamos en el año 2016, estamos en una era de tecnología y acceso a mucha información. Ya es hora de ir tomando las riendas de nuestra vida.


Utilización del método de educación emocional para la educación emocional en nuestro centro educativo.

El método de resolución de conflictos que estamos trabajando en mi centro educativo es un método MUY BUENO para gestionar las emociones... Pero sólo es perfecto si hay una implicación de todo el contexto educativo (padres, maestros y entorno educativo), porque funciona perfectamente (es el segundo año que lo aplico con mi grupo de alumnos y funciona).

Veamos como normal:
  • NIÑOS GRITANDO EN EL AULA (a un cojín u otro elemento para no molestar).
  • NIÑOS LLORANDO por un dolor (si es rabia acumulada, encontrarla y que la exprese). Siempre que un niño llora debemos atenderle, acompañarle, escucharle... (eso no nos debe hacer sentir mal).
  • NIÑOS hablando en el aula, sin hacer sentir mal a nadie (excepto en momentos de concentración o de trabajo concreto que requiera una atención).
  • NO REIRNOS de desgracias ajenas (una caída, un error…), hace sentir mal (evitar los típicos vídeos considerados como "graciosos" de caídas o desgracias ajenas, pues está programando el neocórtex de forma inadecuada).
  • EXPRESAR alegría de forma controlada (la euforia hay que controlarla).
  • JUGAR, nunca competir o practicar un deporte (cuando juegan, se hacen unos puntos u otros, cuando se competite o se practica un deporte se gana o se pierde).
“Los niños son como cemento fresco, cualquier cosa que caiga sobre ellos deja una huella” (Haim Ginott).

La educación es la base de todo, porque es la que acompaña al crecimiento de un niño.
Los aprendizajes y programas que perduran en nuestras vidas se programan antes de que nazcamos.
Soy muy consciente de nuestra realidad educativa. No tenemos tiempo para atender de forma adecuada a los niños como nos dicen que tenemos que atender (atención a la diversidad, enseñanza individualizada...). Los profesores hoy en día estamos muy saturados (cambios legislativos, reuniones, burocracia, calificaciones, exámenes, proyectos, actividades complementarias...) de tantas incongruencias en las leyes y la realidad, problemas diarios, gran cantidad de niños a quienes atender, conflictos diarios... sólo es cuestión de tiempo que las autoridades competentes empiecen a utilizar el sentido común y que entiendan que la verdadera riqueza (en todos los sentidos) de cualquier país está en la educación. Hay verdaderos profesionales y muy buenas personas con ganas de evolucionar y mejorar en nuestra sociedad, simplemente no pueden desarrollarse como son por muchos motivos. La realidad de un centro educativo sería mucho más cómoda, llevadera, conflictos que se autogestionan, interactuación positiva padres-maestros-alumnos, motivación en el aprendizaje... si hubiera una educación emocional coherente.

Educación para padres

Hoy en día, en una sociedad tan competitiva, consumista, capitalista... hace que los padres estén siempre ocupados, incluso en momentos de ocio, los niños no son el principal objetivo.
Los padres no tenemos culpa de nada, simplemente no hemos aprendido a hacerlo mejor, somos una consecuencia de la educación que nos ha tocado vivir. Por eso ahora estamos a tiempo de todo.

Es importante o, mejor dicho, NECESARIO, que haya una información y formación para padres y adultos que tratan con niños, porque es el motor de nuestra sociedad.

Estamos dejando de lado a lo más importante de nuestra sociedad, y es nuestro presente y nuestro futuro.

Es hora de ir tomando conciencia, infórmate... fórmate...
Recuerda que los grandes cambios vienen de abajo arriba, nunca al revés.
Aún estamos a tiempo. Mira qué realidad tenemos, ¿te gusta?... pues de tí depende.

miércoles, 30 de marzo de 2016

La violencia como un aprendizaje desde la infancia

Podemos definir la violencia como el uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo. 

De forma más amplia, violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad; o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o las futuras. Puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones. 

Cuando actuamos con violencia es principalmente por un estado emocional de rabia o ira. Cuando hay un brote emocional, siempre hay algo que lo ha ocasionado, nunca sucede porque sí. Puede ser algo consciente (un insulto, una agresión física o verbal, una interpretación de una situación como amenazante o desagradable…) o subconsciente (un color, un olor, una palabra…). 

La violencia se origina en el niño, no en el adulto. Su neocórtex se ha formado, crecido y desarrollado para responder así. Además tiene un alto componente en la epigenética. 

Si establecemos unos hábitos adecuados, una gestión adecuada de emociones, este hábito quedará impregnado en el neocórtex del niño y por tanto muy difícil de cambiar en su adultez si ha creado un automatismo. 

Es importante trabajar en la misma línea con las familias…  por favor: coherencia.

 Un soporte con sólo 2 patas es muy inestable. 

Es desde el colegio donde podemos cambiar todo esto. 
NO EXISTE NINGÚN MOTIVO que justifique un acto violencia (sea la intensidad que sea). 

Si aprendemos desde pequeños a gestionar nuestras emociones, 1º dándoles salida, no se producirá acumulación emocional. 
Dicho de otro modo: siempre que me enfade (o tenga rabia, miedo, tristeza...) por cualquier motivo, debo expresarlo hacia algo, nunca hacia nadie (gritar o pegar a un cojín, saltar, golpear un saco de arena...). Si "cargo" contra una persona estoy facilitando más violencia. Todo enfado que no se alimente se desvanece más pronto o temprano, por lo que debemos darle su tiempo (ver método de resolución de conflictos para una gestión adecuada de emociones).

TODOS los conflictos deben de ser resueltos, TODOS. 

En un colegio o centro educativo, necesitamos la colaboración familiar para gestionar de forma adecuada los conflictos. Necesitamos los 3 apoyos... es necesario que la administración se implique, las familias se tienen que implicar SÍ o SÍ, porque luego cuando el niño crezca podrá ser un adulto cargado de emociones sin gestionar (en todos sus grados)... 
Y ES DESDE LA NIÑEZ CUANDO PODEMOS EVITARLO (cuantos más años tenga un individuo más difícil resulta cambiar y corregir pensamientos y hábitos).

El apoyo de las FAMILIAS es necesario… Deben aprender el mismo método de resolución de conflictos que se trabaje en el colegio, trabajándolo en casa de igual modo. 



ELEMENTOS FAVORECEDORES DE ACTITUDES AGRESIVAS 
  •  El DEPORTE (rendimiento y competición): es un “ARMA” PELIGROSA que no debe estar al alcance de los niños/as, y más aún sabiendo que genera mucha inestabilidad emocional que no podemos controlar. Desajusta las emociones y muchas veces con muy poco control de las situaciones. Genera adicción, tanto de forma activa (práctica) como pasiva (espectador). 
  • GANAR o PERDER: Son términos que conllevan a un resultado, a la diferenciación, a reconocer a unos sí y a otros no, a la separación, envidias involuntarias, llamadas de atención, conductas obsesivas no controladas… Recordemos que hasta los 7 años el neocórtex no está aún completamente desarrollado… los niños no piensan, actúan; no controlan sus actos, prevalecen las emociones… y hasta la pubertad no todos corrigen sus actitudes de la misma forma ni a la misma edad, cada uno tiene su etapa madurativa, por lo que en la etapa de primaria no es nada recomendado. 
  • CASTIGOS: Una conducta incorrecta tiene un origen que desconocemos. Primero averigüemos el por qué de esa respuesta agresiva, para que poco a poco aprendan a regularse por sí mismos (canalizar las emociones hacia algo, no hacia nadie). En casos de niños que no tengamos apoyo familiar, tratar de trabajar con ellos en una FORMA adecuada, pues siguen siendo víctimas de un sistema que no puede atenderles como necesitan. Ellos no son culpables, sino “víctimas” de una situación que “les ha tocado”… No obstante, siempre tendremos el tradicional Reglamento de Régimen Interno (RRI) que todos los colegios disponen (aunque debe de ser el último recurso).
  • AMBIENTE: Si el niño, por ejemplo, vive en un barrio donde la agresividad es vista como un atributo muy preciado, es apreciado cuando se le conoce como un luchador conocido y muy afortunado. Los agresores afortunados son modelos a quienes imitaran los compañeros (estos hábitos se pueden corregir). 
  • ALIMENTACIÓN: El azúcar provoca sobreexcitación, afectando a la conducta, favorece el TDAH… (BBC), al igual que los colorantes artificiales, saborizantes (Glutamato monosódico-E621). Hoy en día encontramos cantidad de productos y alimentos QUÍMICAMENTE tratdos para que sepan mejor, pero cuyos efectos en los niños son muy diversos, modificando su conducta en gran medida. 
  • INCOHERENCIA: Cuando el padre dice una cosa, la madre otra (cuando los padres desaprueban la agresión y, cuando esta ocurre, la castigan con su propia agresión física o amenaza al niño, por ejemplo); la maestra dice una cosa, la familia otra; la opresión por querer que el niño sea de una manera que no llega a ser (haz, no hagas; piensa, no pienses…), etc. 
  • ESTILOS EDUCATIVOS PARENTALES: El modelo que más agresividad causa en los niños es la “familia autoritaria”. 
La “familia permisiva” ocasiona inestabilidad emocional en el niño, bajo autocontrol y poco respeto a normas (Jiménez, Mª Jesús, 2010).
Si los padres son demasiado permisivos, crearán a niños maltratadores y déspotas, faltando al respeto a los propios padres y a otras personas. Luego crecerán creyendo que el mundo les pertenece, teniendo otras dificultades en su vida social, laboral… (estudio).
“Decálogo para hacer de tu hijo un delincuente”: Emilio Calatayud (Juez de menores de Granada, artículo).
  • MIMETISMO: Es una acción biológica filogenética. Los niños imitan a los adultos, pasa igual en el mundo animal. Usa una FORMA adecuada para que los niños te copien. Nadie enseña nada, son los niños quienes aprenden. 
SÉ LO QUE QUIERES QUE EL NIÑO APRENDA: cariños@, coherente, tono de voz agradable, mírale a los ojos, llámale por su nombre, dedícale tiempo y escucha…
LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE SOMOS, NO LO QUE LES DECIMOS.
No podemos mandar callar a voces, no podemos decir que no fumen si yo estoy fumando, no puedo decirle que no grites a tu hermana cuando yo estoy gritando a tu madre… (volvemos a la coherencia)
Haz que vean lo mejor de ti:

  • OTROS: Nuestro alrededor está lleno de ejemplos facilitadores de violencia y microviolencia, que día tras día vamos acumulando y nuestro subconsciente registra todos y cada uno de los detalles. Si una situación nos altera a nosotros como adultos, nuestros hijos (alumnos, clientes...) por mimetismo recibirán dichos estados emocionales (es inevitable traspasarlo), por lo que lo recibirán gratuitamente. Así podemos encontrar: 
- Multimedia: películas, videojuegos, series, informativos… de acción, guerra, matanzas, engaños… que generan estados emocionales de rabia, miedo, tristeza… y por lo tanto interpretaciones en nuestro subconsciente que genera estados emocionales que se acumulan si no se gestionan de forma adecuada, conviertiéndose en situaciones de todo tipo que el tiempo termina aplicando (enfermedades, estados emocionales de descontrol, estrés, depresión, situaciones de vida...).
- Ambiente laboral: situaciones estresantes y desbordantes en el trabajo, compañeros/as que arrojan sus emociones contra nosotros, desacuerdos con jefes, clientes que descargan sus emociones por cualquier motivo…
- La palabra: Las palabras están cargadas de energía, por lo que cualquier palabra que digamos en cualquier momento, las percibirán las personas que tenemos al lado, que si no gestionan sus emociones se van acumulando en el subconsciente. Debemos tener especial cuidado con lo que decimos en cada momento, así pues debemos gestionar nuestras emociones de forma adecuada.

- Etc.
No somos perfectos (la perfección es interpretable y cuestionable según quién la defina), pero sí podemos tener el control de nuestra realidad, sólo tenemos que desearlo.

La violencia no se puede cortar así como así, es un camino lento y progresivo que debemos frenar poco a poco, y ser consciente del por qué de todo, porque tenemos el poder de reconducirlo.

No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar nuestro mundo. Empecemos a gestionar nuestras emociones para que cada vez haya menos violencia en el mundo (no las acumulemos), porque en definitiva,

la rabia es simplemente una mera interpretación EQUIVOCADA de la realidad (un pensamiento),
porque hay más puntos de vista (otros pensamientos, culturas, razones...).

"Está mi verdad, tu verdad y luego está la verdad".

Dejemos de justificar la violencia de una vez, la violencia no tiene justificación alguna. La guerra nunca detiene otra guerra:
Devolver mal por mal (Ley Talión) nunca es repararlo, sino multiplicarlo.

A la PAZ nunca se llega luchando, podemos abrir los ojos de una vez, estamos en el año 2016 y seguimos en guerra… Con que una persona inicie un cambio, ya se ha cambiado.

Dejemos de echarnos las manos a la cabeza por lo que nos muestran los medios de información... ¿Quieres un mundo sin violencia?... Empieza tú a cambiarlo... Yo ya lo he hecho y sí funciona...
Haz que los niños vean e imiten lo mejor de ti…
 Es ahora el momento.

viernes, 25 de marzo de 2016

El cerebro emocional en los niños

 
Paul D. MacLean (1913-2007), médico y neurocientífico norteamericano. En 1970 desarrolló la teoría del cerebro triple: reptil, límbico y neocorteza. Aunque fue en su momento menospreciado, actualmente hay muchos neurocientíficos que están demostrando y avalando sus teorías, de hecho actualmente está más que demostrado.

OliverWolf Sacks (1933-2015). Neurocientífico y escritor. Fue un poeta laureado de la medicina contemporánea (New York Times) Libro y película Despertares. Ha tratado casos “incurables” por la medicina. Justifica muchos casos y enfermedades en causas ambientales.

António C. Rosa Damásio (Lisboa, 1944). Médico y científico de origen portugués, que desarrolló su carrera en EE.UU. Catedrático de psicología, neurociencia y neurología en la Universidad del sur de California. Las emociones son parte de un sistema automatizado que nos permiten reaccionar ante el mundo, de una forma inmediata y sin necesidad de pensar, con el cual ya venimos dotados desde el nacimiento. Sólo podemos aprender a gestionar las conductas y acciones resultantes que originan las emociones (Executive Excellence).



Teoría del cerebro triple (Fuente).

Paul MacLean, antiguo director del Laboratorio del Cerebro y el Comportamiento del Instituto Nacional de Salud Mental de los EEUU, elaboró un modelo de cerebro basado en su desarrollo evolutivo. Se le denomina como "teoria del cerebro triuno" porque MacLean sugiere que el cerebro humano son actualmente tres cerebros en uno. Cada una de las capas o "cerebros" fueron añadiéndose sucesivamente como respuesta a las necesidades evolutivas. Las tres capas son el sistema reptiliano, o Complejo-R, el sistema límbico y el neocortex. Cada capa está orientada hacia funciones separadas del cerebro, pero las tres interactúan sustancialmente.
  • El Complejo Reptiliano: El Complejo-R se compone del tronco cerebral y del cerebellum. Su objetivo está estrechamente relacionado con la supervivencia física real y el mantenimiento del cuerpo. El cerebelo dirige el movimiento. La digestión, reproducción, circulación, respiración, y la ejecución de la respuesta "lucha o huida" al estrés se alojan en el tronco encefálico. Dado que el cerebro reptiliano se refiere principalmente a la supervivencia física, las conductas que regula tienen mucho en común con los comportamientos de supervivencia de los animales. Desempeña un papel crucial en el establecimiento de territorio, la reproducción y la dominación social.
  • El Sistema Límbico: el segundo cerebro en evolucionar, alberga los centros primarios de la emoción. Incluye la amígdala, que es importante en la asociación de los acontecimientos con las emociones, y el hipocampo, que se activa para convertir la información en la memoria a largo plazo y en la recuperación de la memoria. El uso repetido de las redes nerviosas especializadas en el hipocampo aumenta la memoria de almacenamiento, por lo que esta estructura está involucrada en el aprendizaje tanto a través de experiencias comunes como del estudio deliberado.
  • El Neocortex: También denominado corteza cerebral, constituye las cinco sextas partes del cerebro humano. Es la parte externa de nuestro cerebro, y tiene aproximadamente del tamaño de una página de periódico arrugada. La neocorteza fabrica el lenguaje, incluyendo posible el habla y la escritura . Hace pensamiento posible el pensamiento lógico y formal y nos permite mirar hacia adelante y planear para el futuro. La neocorteza también contiene dos regiones especializadas, una dedicada al movimiento voluntario y la otra al procesamiento de la información sensorial.

 
El cerebro cambia tanto que no da tiempo a conocerlo.

Eduard Punset (Barcelona, 1936) Abogado, economista y divulgador científico. Autor de diversos libros. Director y presentador del programa de divulgación científica REDES de TVE. Entrevista de Punset a Damásio (2008, Redes para la Ciencia http://www.eduardpunset.es/419/charlas-con/el-cerebro-teatro-de-las-emociones), “El teatro de las emociones”:
  • Punset: En las escuelas, en las instituciones o en un estadio de fútbol, a veces podemos encontrar racismo. Nadie le ha dicho a esa gente que detectar las diferencias, en el pasado remoto, en nuestros antepasados, era fundamental y probablemente necesario, pero que la situación hoy en día ha cambiado.
  • Damàsio: Es necesario que los líderes políticos y educativos lleguen a entender lo importante que son los conocimientos sobre la emoción y el sentimiento porque muchas de las reacciones que consideramos patológicas tienen que ver con las emociones, principalmente con las emociones sociales, y con la facilidad con la que se desencadenan y la manera en la que conducen a un conflicto social. 
   

El neocórtex



El neocórtex es una fina capa que recubre la zona más externa de nuestro cerebro con más de 30 mil millones de neuronas, con un grosor de unos 2 milímetros y dividido en seis capas. Es donde residen las capacidades mentales superiores de los humanos. Este conjunto de células contiene todos nuestros recuerdos, conocimientos, habilidades y experiencias. 

Si un niño crece con violencia, eso es lo que dará al mundo, y no es culpa suya, la responsabilidad es del entorno. Por eso no podemos culpabilizar a adultos por ciertos comportamientos más o menos graves, sino de su entorno, de su infancia, de su historia, de su mala gestión emocional... y eso lo podemos resolver.

Todo lo que un niño percibe y vive es lo que aprenderá a ser y a ver su realidad. El contexto donde crece y se desarrolla, los amigos con quienes esté, la televisión que escuche, cada palabra que reciba, cada mirada... todo lo percibirá, y así creará su mundo, por lo que creamos de una vez que...

...la educación de un niño es el futuro de nuestra sociedad


Cómo tratemos a cada uno de los niños que tenemos en "nuestras manos" (padres, profesores, monitores, canales televisivos, comercios, mundo del espectáculo, deportes...), así responderá el día de mañana que sí veremos y estaremos presentes, pues todos estamos de paso... pensemos qué mundo queremos ver.

En la partida de ajedrez, desde el peón hasta el rey y la dama volverán a la misma caja...

Las agresiones sólo traen más agresiones, la violencia sólo atrae más violencia, y ésta se hereda a través de las generaciones (epigenética). Detengamos ya la violencia, empecemos a controlarla y a gestionarla de forma adecuada, dejemos de heredar odio, venganzas, envidias, miedos, tristezas, inseguridades... creemos un mundo en el que todos y cada uno de los que estamos en él estemos orgullosos de estarlo...

Las emociones las tenemos que gestionar de forma adecuada (te ofrezco un método de resolución de conflictos que funciona y que ya está probado en un colegio con más de 400 niños y niñas), debemos liberarlas para que nuestros hijos no hereden cosas que no deben heredar... creo que en los años que llevamos de historia ya es hora de empezar a tocar los "botones adecuados"...

En cada uno de nosotros está el poder de cambiar nuestro mundo, 
nunca el de los demás.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Actividad física en niños


Desde tiempos primitivos el movimiento está ligado a la especie humana como parte de su evolución y supervivencia. De hecho, en la naturaleza, la vida es movimiento.

Todo aquello que detiene su curso, se estanca, pudre y muere, como el agua. Y la vitalidad que observamos en los niños es fruto de su continuo movimiento.

El niño vive en sintonía con su cuerpo. Su naturaleza interna se comunica con la naturaleza externa, mediante un dialogo de frecuencias análogas. Un niño crece gateando, caminando, corriendo, jugando, probando, tocando, lanzando, tirando, empujando… La actividad física en los niños no sólo es natural, sino necesaria para su correcto desarrollo físico, emocional y psicológico.

Cada niño, como ser individual y perfecto, demandará una actividad física distinta, en función de su disposición biológica y ambiental. En mi opinión es una idea equivocada incluir en su agenda semanal un tipo de actividad física obligatoria. Ésta sólo debería ser contemplada si el niño así lo demanda. Si bien en las grandes ciudades el niño ve limitada o reducida drásticamente su actividad a la clase de educación física del colegio o una excursión esporádica de fin de semana. En esos casos sí se hace necesaria la práctica de una actividad física complementaria con el fin de evitar enfermedades y trastornos asociados al sedentarismo. Un ejemplo son los casos de diabetes tipo II y la obesidad infantil que en las últimas décadas han aumentado de forma alarmante.

El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), es un trastorno abordado desde la medicina y la psicología con tratamientos farmacológicos y terapias conductuales. Mas sólo un porcentaje mínimo de casos se revelan con un origen biológico. Los padres, profesionales y público en general deberían saber que en el año 2000, un artículo publicado por Journal of the American Medical Association (Revista de la Asociación Médica Norteamericana) reconocía como tercera causa de muerte en Estados Unidos a las enfermedades iatrogénicas, es decir, enfermedades derivadas de tratamientos médicos. Otras investigaciones, sin embargo, sitúan a este tipo de enfermedades en el segundo lugar.

Resulta necesaria la siguiente reflexión: ¿No será que los niños necesitan más libertad de movimiento y expresión corporal en un mundo que les limita y aísla cada vez más?

Visualízate como niño por un momento. Te encuentras en un entorno natural, rodeado de árboles, extensas praderas y un arroyo de agua cristalina. Corres, saltas, lanzas piedras al arroyo, chapoteas en él, escalas rocas y árboles, hueles, sientes la hierba bajo tus pies descalzos… Y de pronto, en un abrir y cerrar de ojos te encuentras en una habitación cerrada, iluminada con la luz artificial de una lámpara y frente a una pantalla de televisión que te muestra el paisaje que experimentabas momentos antes, y es la imagen de otro niño quien disfruta ahora de ese paraje idílico. Es muy probable que tus emociones se manifiesten en forma de frustración, nerviosismo, ansiedad. Te gustaría ser el niño feliz de la pantalla y disfrutar como él, pero debes resignarte y adaptarte a este nuevo contexto…

Un ejemplo más sencillo sería pedirte que imagines que alguien te ata de pies y manos y te deja sentado en una silla por un tiempo. Cierra los ojos… ¿notas esa sensación? ¿Qué tal un ascensor (un metro cuadrado) que de repente se para entre la novena y décima planta contigo en su interior?…

Mi intención es que empatices con el alma de un niño cuando se siente limitado. Un niño es libre, pura energía y vitalidad. Necesita sentir la sensación de libertad, aun respetando las normas sociales y de convivencia. Y cada niño lo hace saber de maneras distintas.

Por otro lado, quisiera añadir que la actividad física no es la única vía de expresión del niño. Éste puede decidir manifestar sus inquietudes de forma intelectual o creativa, por ejemplo, tocando un instrumento musical, pintando, por medio de la cría y cuidado de animales, creando un pequeño huerto…

Cada niño en su desarrollo revela distintas cualidades. Fomentemos aquellas en las que destaque, en vez de priorizar aquellas áreas o materias que no se le den bien.

Ayudemos a que los niños alcancen la excelencia de aquellas actividades para las que se ven inclinados de forma instintiva y temprana, y no les convirtamos en niños mediocres que saben un poco de todo.

En mi experiencia como docente, he tenido niños con una rapidez mental asombrosa pero de escasa destreza motora, niños con altas capacidades en matemáticas pero con pocas habilidades para las artes plásticas, niños con un potencial de redacción y expresión oral y escrita soberbia, pero a quienes los números les producían urticaria... Deberíamos fomentar sus virtudes, no sus debilidades.

La LOMCE habla de inteligencias múltiples, y nos dice qué tenemos que trabajar y tratar como profesionales de la educación, aunque aún las leyes educativas tendrían que evolucionar muchísimo para atender a las verdaderas y reales necesidades de los niños (y no tanto a conocimientos y estadísticas), pues son las verdaderas y reales necesidades de nuestra sociedad, no lo olvidemos. Todos podemos influir para mejorar nuestro presente y en definitiva, nuestra sociedad, depende de cada uno de nosotros.

¡Manos a la obra!


Fuente: «¡Atención!, niños jugando. Un cambio de sentido en la educación»

domingo, 14 de febrero de 2016

La Actividad Física para la salud

Actividad física es todo conjunto de movimientos del cuerpo que resulta un gasto energético mayor a la tasa de metabolismo basal.

La conciencia social actualmente confunde actividad física con deporte, incluso cuando los facultativos médicos recomiendan deporte, en realidad quieren decir actividad física.

Distintas investigaciones concluyen que la práctica deportiva puede resultar nociva para la salud, en tanto que la actividad física beneficiosa, contemplada dentro de unas pautas. El cuerpo está preparado para el movimiento, de hecho favorece distintas funciones fisiológicas reportando considerables beneficios físicos (regula la presión arterial, mejora el tono muscular, la flexibilidad y movilidad de las articulaciones, la respuesta inmunológica y la capacidad cardiorrespiratoria, aumenta la elasticidad muscular, incrementa la densidad ósea, da más energía y capacidad de trabajo…) y psicológicos (mejora el estado de alerta, incrementa la sensación de bienestar general, aumenta y fortalece la autoestima, mejora la calidad del sueño, disminuye el estrés mental…), entre otros.

Pero, ¿qué es salud? Nuevamente nos encontramos con un término extensamente utilizado, en ocasiones de forma ambigua. Por ello quiero compartir en este apartado la definición de salud elaborada por la OMS (Organización Mundial de la Salud):

“Es el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
De la cual se deduce que un perfecto estado de salud es el resultado del equilibrio entre el plano físico, mental y social de la persona. Si uno de los tres se ve alterado, la salud o bienestar se resiente.
Una persona con una rutina de vida sedentaria no desarrolla una cantidad mínima de movimiento al día, por ello su cuerpo en su infinita capacidad adaptativa, se acomodará a dicho estado, regulando su actividad corporal y mental ralentizándola poco a poco. La tonicidad muscular disminuirá, podrá padecer alteraciones de sueño, digestivas, cansancio generalizado…

El movimiento, como ya he dicho, es necesario para facilitar el correcto funcionamiento del organismo, y así debe de ser, por lo que si debido a tu situación personal o laboral, eres una persona sedentaria o poco activa, te recomiendo pongas en práctica sencillas medidas que garanticen un mínimo de movimiento al día (aparcar el coche una manzana más alejada y terminar el trayecto caminando, subir escaleras en lugar de tomar el ascensor –no es tan recomendable bajar escaleras–, levantarse 10/20 minutos antes y realizar una rutina de ejercicios sencillos…). El cuerpo y tu mente lo agradecerán, y tú lo notarás. En realidad estas sencillas pautas pueden ser los primeros pasos para adquirir nuevos hábitos. Pero debo advertirte: No cometas la imprudencia de realizar un deporte o matricularte en un gimnasio un mes y luego abandonar toda actividad. Una vez tomada una decisión así, lo conveniente es realizar la actividad escogida de forma continuada. Este tipo de acciones son muy comunes y suponen para la persona sedentaria más perjuicio que beneficio. Las dietas es un buen ejemplo análogo. Si haces algo, tienes que estar motivado y convencido de tu decisión, evalúa previamente las repercusiones que este cambio tendrá en tu vida. En este caso, las cosas temporales no funcionan.

Toda actividad física que exija un aumento significativo de movimiento y tasa cardíaca, desviando a ésta del rango establecido como normal (50% de las pulsaciones máximas de cada uno; por ejemplo, 90 pulsaciones por minuto en una persona de 40 años, no entrenada) supone que el organismo se estrese y ponga en marcha mecanismos que acompañen esa demanda energética extra, produciendo entre otras sustancias, catecolaminas (adrenalina, noradrenalina, dopamina…) que son hormonas y neurotransmisores que se vierten al torrente sanguíneo para ayudar a nuestro sistema a afrontar la demanda de oxígeno y glucosa extra requeridos. Además, las articulaciones tienen que empezar a lubricar líquido sinovial (diartrodiales), el sistema termorregulador del cuerpo acumulará más sangre (restándola de otros sistemas, como la digestión), el sistema nervioso central focalizará la atención y otros procesos cognitivos básicos en la actividad en curso, restando recursos a otras actividades simultáneas… Y si además sumamos un componente emocional de miedo o ira, el cóctel puede resultar muy nocivo para nuestra salud (se marcha el autobús, llegaré tarde al examen/trabajo; pienso en sucesos negativos o que me preocupan mientras realizo la actividad…).

Nuestro organismo está dotado de un software perfecto para hallar el punto de equilibrio en cada situación (homeostasis). Pero un uso abusivo y continuado de este sistema perfecto puede hacer que se deteriore, y con ello nuestra salud.

Cada deporte debe contemplar una preparación física específica para compensar el desequilibrio bilateral, cráneo-caudal y anteroposterior físico que produce cada técnica específica, también debe tener una preparación y organización psicológica para contrarrestar posibles desajustes psicológicos y emocionales.
La actividad física es individual y personal, cada uno tiene un cuerpo con una fisionomía que responde de distinta manera, además de intereses y formas de gestionar las emociones específicas.

Si tu objetivo es la salud, y eres adulto joven o adulto maduro, la actividad física es la mejor opción, pero si eres niño tu único complemento debería ser sólo el juego o una actividad física lúdica... nunca deporte. Éste último solo es válido si te planteas otros objetivos distintos a la salud.

Para que la actividad física cumpla su objetivo de salud, tienes que seguir unos criterios mínimos, que si desconoces deberías solicitar a un facultativo experto en esta materia (licenciados en Educación Física, doctores en Educación Física, preparadores físicos especializados en actividad física y no en rendimiento deportivo). Sólo ellos están capacitados para informarte o instruirte debidamente.
Además, es muy necesario que a dicho acompañamiento físico exista una adecuada gestión de emociones, equilibrio psíquico y social, pues la actividad física conlleva un estado emocional y psicológico que debe gestionarse correctamente, y actualmente no todo el mundo está preparado para ello, pues en las Univesidades aún no hay una ninguna asignatura específica, ya muy necesaria desde hace mucho tiempo: “gestión emocional adecuada”.






 

martes, 9 de febrero de 2016

El deporte, la competición y el juego



Actualmente no existe una definición unificada de deporte. Así, desde el mundo científico al saber popular, cada cual habla de deporte bajo puntos de vista y enfoques muy distintos, pero que en las siguientes líneas espero aclarar.

A continuación detallo algunas de las definiciónes más comunes dentro del ámbito científico del término, y que muchos profesionales hemos estudiado y seguido:
  • “Deporte es toda actividad que conlleve juego, ejercicio físico, esté reglado y haya competición” ( J.M. Cagigal)
  • "Actividad física e intelectual humana, de naturaleza competitiva y gobernada por reglas institucionalizadas” (García Ferrando)
  • “Cualquier actividad, organizada o no, que implique movimiento mediante el juego con objeto de superación o de victoria, a título individual o de grupo” (Romero Granados)
Estas descripciones son sólo una muestra de innumerables definiciones más, que no se hacen necesarias para entender que el deporte conlleva competición, de hecho así lo establecen la mayoría, y por tanto rendimiento.

El deporte tiene multitud de usos y finalidades en nuestra sociedad actual, dependiendo de cada perspectiva y autor. Veamos algunas:
     - En función de la práctica (Cagigal):
  • Deporte praxis o práctica.  
  • Deporte espectáculo.
     - En función del adversario:
  • Deportes individuales.
  • Deportes de colectivos.
  • Deportes de adversario.
     - En función de su uso (VV.AA.):
  • Deporte escolar.
  • Deporte en edad escolar.
  • Deporte para todos (Carta europea del Deporte).
  • Deporte competitivo.
  • Deporte de iniciación.
  • Deporte adaptado.
  • Deporte pasivo (espectador). Los espectadores son los que mantienen el sistema deportivo competitivo y de espectáculo que hoy en día conocemos en nuestra sociedad. Sería recomendable evitar incluir a los niños en la dinámica de espectadores al menos hasta la edad de 12/13 años, incluso como practicantes de competiciones deportivas, hasta no haber adquirido un adecuado control y gestión emocional previos.
El deporte, bajo mi propia consideración y perspectiva, recoge una unificación de conceptos, que excluye cualquier influencia social o mediática. Por tanto, deporte es toda práctica que, en base a unas reglas, conlleve a una competición, a una competitividad, midiendo habilidades físicas o psíquicas, y por tanto conlleva un rendimiento.


Juego
 

El juego, está más ligado a una competencia, donde cada uno muestras sus habilidades, sin importar la medición o la comparación.

Como el juego también esta sujeto a muchas interpretaciones y definiciones, me centraré en una definición exclusivamente personal y profesional, basadas en mi experiencia, estudios y desempeño dentro del ámbito escolar, deportivo, de ocio y tiempo libre: 

El juego es toda aquella actividad que el niño, 
de forma individual o en grupo, 
 realiza de forma espontánea u organizada,
  y de cuya experiencia obtiene un aprendizaje, motivación o diversión. 
  
El juego es y debe de ser una vía de aprendizaje, de crecimiento personal, exploración y desarrollo desde la niñez hasta la edad adulta. De hecho, los humanos pertenecemos, junto a algunos primates, a las pocas especies que juegan de forma sistemática durante toda su vida. Normalmente, cuanto más avanzado está un animal en la escala biológica, mayor es el tiempo que dedica al juego durante su infancia (Groos, 1896). 


Juego vs Deporte

El origen filogenético del juego hace que cada especie lo adapte al medio en el que se desenvuelve. En nuestro caso, comúnmente en forma de situaciones figuradas, simulaciones, conversaciones… donde el niño prueba y mejora sus habilidades una y otra vez, sin que sea penalizado por ello. En el juego la competencia del pequeño mejora por momentos, y el proceso es lo más valioso, el resultado importa poco.

Mientras que en el deporte lo relevante es la competición y el rendimiento, las expectativas interfieren y se tiende a ensalzar a los más hábiles. El resultado se impone al proceso… Aquellos que se revelan menos hábiles o aptos, son apartados y desconsiderados. Los errores se penalizan y su evitación genera una tensión constante que altera el equilibrio emocional de la persona que realiza la actividad deportiva (sobre todo en el deporte espectáculo o pasivo).

Una reflexión al respecto: Si a quienes practican deporte se les debería llamar deportistas por definición… ¿por qué los medios de información y comunicación les llaman jugadores?

No tiene nada que ver el término deporte con el término juego, así como deportista y jugador. Son términos completamente diferentes, que la sociedad y los medios mezclan y hablan confundiendo a los receptores de la información (peor aún si son niños, pues están formando su personalidad y autoestima, y luego es muy complicado de corregir).

Estos términos y conceptos tienen un uso tan extendido que dependiendo de quién lo exprese, el motivo y el contexto en que lo haga, tendrá un significado u otro. Hablaremos de deportista cuando se practica un deporte (competición, medir, rendimiento), y de jugador cuando se practica un juego (competencia, aprender, disfrute).

Por favor, empecemos a hablar con propiedad, hagamos más sencilla la forma de entender las cosas. Las mezclas producen confusión, y la confusión inestabilidad.

Debemos transmitir el valor sano de la competición como una superación personal o grupal, inspirado en la colaboración y no en la medición que nos separa los unos de los otros.


Competición

No es nuevo afirmar que la competición surgió como una forma de medir habilidades, fuerza, conocimientos, belleza u otros aspectos entre personas, y por extensión de sus animales o cosas. Tampoco lo es decir que todos los seres humanos son diferentes entre sí, aunque pertenezcan a la misma especie llamada humanidad.

Lo novedoso es el esfuerzo que tratan de hacer algunos sectores de la sociedad y la cultura por eliminar la competición de las relaciones humanas, mientras otros sectores la alimentan.

La competencia sólo debe tener cabida dentro del concepto «autosuperación». Una búsqueda personal e interna de perfección en uno mismo, con la finalidad de aportar los descubrimientos hallados al mundo.

Debemos ser competentes, no competitivos. Mejorar como individuo aporta bienestar.

Tratar de ser mejores con respecto a otro genera estados emocionales que nos perjudican y pueden hacernos enfermar.

La competición es una herramienta que bien usada puede generar valores positivos (sólo en adultos), pero usada de forma descontrolada o inadecuada, generará un desajuste difícil de controlar, provocando sensaciones negativas tanto personales como en el contexto de la persona quien lo practica.

Casi todos los deportes tienen un alto valor competitivo, aunque su desarrollo sea en grupo o equipo, y sus miembros sigan estrategias y dinámicas de coordinación y cooperación. El objetivo final es siempre el mismo: el triunfo sobre el equipo “rival”. La conciencia general de hoy en día está anclada y orientada para ser los mejores, para ganar… cuando al final no se gana ni se pierde, simplemente se hacen unos puntos u otros, se obtiene un trofeo o no, se obtiene una remuneración económica o no... quien realmente se ve afectado es el ego de cada persona.

La competición puede y debe generar valores positivos, eso es cosa de todos.

 
¿Ganar – Perder?

¿Qué es ganar? ¿Qué es perder? ¿Qué significa para cada individuo?

Los adultos tenemos criterios muy distintos de estos términos, pero en el caso del deporte y de la competición ganar suele significar, y sobre todo para el subconsciente, "ser mejor", "más guay", "mírame a mí", "soy mejor que tú", "me quieren más", "euforia temporal", "soy admirado por los demás"... (muy vinculado con el ego). Ganar no implicar ser el mejor, ni mucho menos, simplemente implica que en ese momento, con esas condiciones has hecho una puntuación o superado un obstáculo frente a uno o varios adversarios, influyendo siempre muchos factores ambientales (climatología, terreno físico...), internos (emociones, tono muscular, afectividad, ámbito psicológico, personalidad...), casualidad, etc.

Por el contrario el término perder le dice cosas diferentes a nuestro subconsciente: "soy malo", "soy peor", "no sirvo para esto", "no me van a mirar amí", "me quieren menos"... Bajo esta consideración suele dejar una huella negativa y una falsa creencia que marcará su personlidad, autoestima y, por tanto, su futuro... No juguemos con el futuro de los niños...

Cuando un niño busca una victoria para él o de su equipo, no es negativo, siempre y cuando no haya riesgo físico, psicológico, emocional o social. Competir implica medir, tengamos en cuenta que todos somos diferentes, siempre habrá alguien que me gane en algo, así como yo ganaré en otras cosas...

Medirse y compararse no siempre hace sentir bien, por lo que animo a que los niños no se comparen, no compitan, pues aprenden valores incorrectos. Si por cualquier motivo compitiesen, no deberían sentirse mal en ningún momento, al igual que nunca hay que hacer sentir mal a nadie, pues las emociones, al fin y al cabo, son las que manejan nuestro presente.

Si un niño crece creyendo que siempre tiene que ganar (un fin), no aceptará "una derrota", crecerá creyendo que el mundo está para ser ganado y que todo hay que ganarlo, luchar para un fin. La vida es un continuo, no es ganar y ya, hay que recorrerla, hay que andar cada momento... hay que moverse, no debemos fijarnos sólo en el resultado, pues no vemos lo que tenemos alrededor, que es nuestro presente. La vida se refleja en nuestro presente, y muchas veces dejamos de observar a nuestro alrededor para observar a un futuro que parece no acabar de llegar.

Cuando por el contrario, un niño crece creyendo que hay que hacer las cosas lo mejor que se sepa hacer, para aprender cada momento, aprender de los errores, aceptar el proceso como una oportunidad de mejorar momento a momento, carente de todo tipo de miedo y castigos, aceptando los errores como caminos incorrectos, gestionando las emociones de forma adecuada... este niño generará un alto autoestima y una personalidad muy estable.



Trabajando la estabilidad emocional en la infancia

Los juegos son motivadores en sí mismos, no incluyamos la competición como elemento motivador: a ver quién llega antes, gana el equipo que consiga más puntos, el equipo que lo consiga es el mejor…

Recuerda: Cuando alguien gana, otro por ende tiene que haber perdido. Ganar implica conseguir algo que no se tenía (una puntuación?), y perder implica dejar de tener algo que anteriormente se tenía, por tanto, los niños con los juegos nunca van a perder nada, y por consiguiente no ganarán nada, sólo harán una puntuación u otra...

Los niños, por definición (hasta los 12 años), son emocionalmente inestables, están aprendiendo a controlar sus emociones; cuanto más pequeños más inestables. Necesitan aprender a gestionar sus emociones de forma progresiva y adecuada, aunque paralelamente necesitan crear y generar un alto autoestima, para poder fortalecer cada uno su personalidad y evitar desajustes emocionales que les hagan daño a ellos o a otras personas.

Si en su período de crecimiento, los niños se dejan llevar por situaciones inestables emocionales, por agresiones físicas o psicológicas mal gestionadas o por cualquier conflicto que afecte a su ego, baje su autoestima o altere su personalidad, estamos creando a un adulto potencialmente inestable emocionalmente y en búsqueda, de manera habitual, de mantener un autoestima alta a costa de medirse con otras personas, ser mejor que otros o sencillamente buscar una falsa creencia en que su bienestar depende de cómo le vean los demás... y este camino nunca tendrá un fín, pues el deporte genera adición muy difícil de controlar, y más aún si entras en una 4ª fase de actividad física (de difícil retorno).

Todo esto lo genera el término deporte y todo lo que conlleva (competicion y rendimiento), pues es una medición constante que los niños no pueden entender, sólo se dejan llevar por lo que los adultos les marcan.

Personalmente instaría a las autoridades a que revisasen las Leyes deportivas, pues es una herramienta muy poderosa que no debe de estar en manos de los niños (aún, pues el objetivo está algo lejos del sentido común en cuanto a desarrollo y crecimiento sano infantil).

El niño tiene que jugar, moverse y estar motivado para aprender. Todo juego, educación física, actividad física o ejercicio es necesario para que cada niño y niña crezca y se desarrolle de forma adecuada; somos seres creados para el movimiento, cada uno tiene sus habilidadades e intereses, por lo que se deberían favorecer.

El niño tiene derecho a:
  • Jugar,
  • divertirse,
  • aprender,
  • equivocarse siempre (tener permitido todo tipo de fallos y admitir consecuencias),
  • entender que toda acción tiene una reacción o consecuencia,
  • levantarse ante una caída,
  • ser atendido cuando se haga daño,
  • sentirse protegido en todo momento,
  • recibir ayuda cuando la pida,
  • ...
Por el contrario, el niño debe evitar:
  • Las palabras ganar o perder (porque nadie gana y nadie pierde, todavía no lo entienden. El subconsciente se está llenando de términos mal empleados, pues si siempre quieren ganar porque es lo que he aprendido, el niño aprende a imponerse ante otras personas y no acepta otras cosas o aprendizajes).
  • Practicar cualquier tipo de deporte (pues conlleva rendimiento y competición, y un crecimiento adecuado y sano implica una estabilidad en su crecimiento y desarrollo físico, emocional, psicológico y social, y el deporte no se lo puede aportar, porque en la atualidad no tenemos profesionales especializados en gestión emocional de la infancia preparados, porque tristemente no es una asignatura que actualmente exista en nuestras escuelas, institutos y universidades).
Tengo que remarcar que si por cualquier motivo un padre decide apuntar a su hijo o hija a practicar un deporte que por favor, lo haga con personas profesionales que les demuestren un control adecuado a su edad y con características psicoevolutivas adecuadas, que sepa gestionar de forma adecuada sus emociones y que no le de más importancia a la competición de la que realmente tiene (pues un niño no lo entiende facilmente).

Hay que tener en cuenta que actualmente, en España, no existe una Ley de regulación profesional del deporte (se sigue debatiendo sin ningún acuerdo), ni coherencia entre los propios profesionales del sector, ni trabajo multidisciplinar adecuado y coherente entre los sectores de la educación, deporte, economía, sanidad, religión... Por tanto nos toca a los padres opinar en materia de deporte, con la ayuda de una posible coherencia o serntido común en los centros educativos.

Desde este Blog abogo por acompañar un pequeño cambio en nuestra forma de pensar, para que no nos dejemos llevar por los medios ni por los demás, pues todos y todas somos personas altamente inteligentes, podemos decidir por nosotros mismos. La información está ahí, todo está en Internet, simplemente sé crítico contigo mismo y no te dejes llevar por los comentarios de nadie, haz y desarrolla lo que consideres, pero no olvides que si estás al cuidado de un niño, estás al cuidado de un potencial adulto de nuestro propio futuro...

Pregúntate, ¿cómo te gustaría que fuese tu futuro?... Pues actúa de forma coherente con los niños de hoy en día.

La educación es lo más importante en nuestra sociedad, es la base de toda especie humana, pues es el soporte de nuestro futuro, nuestro mañana...

Piensa: Si un niño crece bajo la influencia de una sociedad competitiva, donde la distinción es premiada o remunerada, negará las oportunidades de colaboración, aceptación y autosuperación. Intentará adaptarse a un entorno en continuo cambio, viviendo con angustia su posición ante los demás. Y al llegar a la edad adulta, su actitud competitiva formará parte de su personalidad, extendiéndose al resto de aspectos de su vida, como el trabajo, las posesiones, las relaciones sociales y de pareja, etc. Relegará su existencia al reto y la apariencia.

No quisiera terminar sin transcribir la cita del popular actor Will Smith:

Gastamos el dinero que no tenemos,  
en cosas que no necesitamos, 
 para impresionar a gente a la que no le importamos”.


Fuente: «¡Atención!, niños jugando. Un cambio de sentido en la educación»